El Espíritu Santo de Dios ha golpeado tan fuerte tu corazón que te ha mostrado lo tremendo e inimaginable que nuestro Padre hará contigo, y sin duda alguna Dios lo hará, pero más que instrumentos útiles en Su mano para este Avivamiento postrero, El quiere llevarnos hasta el final en victoria, y que entendamos en nuestro corazón que todo en este mundo incluyéndonos a nosotros mismos, es por El en El y para El, nada más.
El Espíritu Santo te ha llevado a orar de esta manera:
Padre, quiero diluir mi vida en ti… Tener mis venas llenas de unción
Vivir solo para ti y morir completamente para mí.
Padre, quiero estar muy cerca de ti hasta que seamos uno
Sin tu gloria sólo soy uno más, pero contigo tengo toda la fuerza de Dios y podré conquistar este mundo para ti.
Dios hoy te dice: Hij@, arrodíllate en el suelo y pon tu boca en el polvo, ahora hablaré, escucha mi voz. (Sal. 50:7-11)
Hij@, he escuchado a tanta gente orando como tú, pero después de que los usé su corazón cambió, fui abandonado, ya no era tan importante. Toda la gloria es mía y de nadie más (Is. 42:8)
Hij@, humildad por siempre, nada de orgullo, tu corazón en mí. (Pr. 23:26)
Recuerda, todo es vanidad (Ec. 3:19) Lo que estoy buscando es adoración (Jn. 4:23-24)
Padre, entonces ¿qué quieres de mí..?
Oh Hij@, te diré lo que quiero de ti:
-Ámame más que a todo, ¡Yo Jehová!, (Mr.12:30)
-Quiéreme más que al mundo, amor ( 1 Jn. 2:15-17) (1 Co.13)
-Empápate de mi Libro (Jn. 5:39) Hijo, insisto en hacerte reinar (Ap. 5:10) (Dn. 7:27)
Y una cosa más Hij@:
-Ama a tu prójimo, ayuda a tu hermano, porque lo que haces por él, lo haces por mí (Mt. 25: 31-46)
No busques dádivas busca al Dador, no busques el palacio sino al Rey, por un día no le pidas nada a Dios, dale todo lo que tienes…
Jamás nos salgamos de este poderoso y majestuoso Río de fuego.
No hay comentarios:
Publicar un comentario